lunes, 23 de abril de 2012

Mudanza

Aquí adentro hace calor. A veces los mareos se convierten en alucinaciones y cuesta trabajo distinguir la realidad de lo que no lo es. La casa es bonita y fue pensada en grande: altos y musculosos planes con vista al inquilino. Aquí adentro la luz es potente (estoy sudando). Juego a quedarme a ciegas y difícilmente lo consigo, se elevan a mi alrededor pequeños montes anaranjados con punta azul que me abraz(s)an de noche, aún cuando es momento de que la luna vigile la casa por fuera (¡válgame! Mi mente sigue trabajando pero mi cuerpo casi está paralizado por las asfixia). Aquí adentro es mi hogar, todas mis pertenencias las tengo conmigo. Me gustan mis cosas (¡Dios! Este calor comienza a sentirse infernal). Silencios, dudas y prendas en el suelo. Me tengo que ir de aquí, ya no soporto esta temperatura. Abro la puerta y salgo cargada de cosas, me faltan manos y me sobran recuerdos. Llego a mi nueva casa. Siempre se pierden cosas en la mudanza. Siempre la nueva casa se convierte en hogar.

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